julio 24, 2017

La idea de orden y la construcción de un espacio público-político democrático

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por

Nicolás Freibrun y

Nicolás Tereschuk

 

En el debate público se ha puesto -una vez más- el acento sobre algunos aspectos de la idea que existe del orden en democracia a partir de la acción de las fuerzas de seguridad contra una manifestación que se desarrolló el 28 de junio pasado sobre la Avenida 9 de Julio, frente al Ministerio de Desarrollo Social, y en un desalojo de trabajadores de la fábrica PepsiCo en el partido bonaerense de Vicente López.¿Cuál es el lugar del concepto de orden en el contexto de la democracia argentina actual? ¿La idea que tenemos del orden es más o menos estable o está experimentando cambios acelerados al ritmo del despliegue de la agenda de gobierno de la gestión de Mauricio Macri? ¿Se trata de una idea sobre la que hay acuerdos entre las distintas fuerzas políticas o que, al contrario, se acomoda a lo largo de una o varias de las rupturas que muestra una sociedad fragmentada?

A través de estas acciones, que han recibido el repudio de un amplio espectro político y gremial opositor, las que denunciaron una represión indiscriminada ¿la administración de Cambiemos busca cambiar la idea de orden que pareció surgir en la Argentina luego de la crisis de 2001-2002? ¿Retoma una visión que ya estaba presente en la sociedad y la reelabora? ¿Qué continuidades y qué rupturas parecen emerger en ese marco? ¿Y la sociedad, en particular la del área metropolitana, donde se han desarrollado estos conflictos, qué idea tiene del “orden” en democracia?

En términos históricos, el concepto de orden ha sido constitutivo de la organización de los Estados nacionales. El orden se presentaba como necesidad histórica y sinónimo de progreso, asociado a la unificación y al control territorial. Las posiciones más conservadora en general postulan una sociedad jerarquizada donde “cada uno ocupa el lugar que le corresponde”. La naturalización y justificación de las desigualdades producidas socio-históricamente se presenta como una de sus características. En términos ideológicos, se corresponden con lo que comúnmente conocemos con el arco de ideas relacionadas al pensamiento de derecha, diferenciándose del universo de izquierda que cuestiona las desigualdades y se propone como horizonte la busca de la igualdad en diferentes esferas de la vida social, pero sobre todo en el terreno socioeconómico.

Esta idea de orden que comentamos aparece contrapuesta a la idea de caos, que en términos históricos funcionaron como conceptos opuestos. La noción de caos como contracara del orden significaba una atentado al orden instituido como amenaza, como movimiento en contra del orden. Históricamente, esas ideas cristalizaron en el autoritarismo político, que hizo del orden uno de sus principios de legitimación (por ejemplo, Marx en el 18 Brumario de Luis Bonaparte habla del “partido del orden” para referirse a los contrarrevolucionarios).

En ese contexto, ¿es posible abordar la cuestión del orden más allá de los sentidos históricamente dominantes, pensando la propia noción asociada ya no a la idea conservadora y muchas veces retrógrada del orden como conservación inmodificable de lo dado (jerarquías, status, privilegios sociales, asimetría de poder, etc.), sino también el orden como un modo de dar forma al orden en tanto orden social, orden político, orden económico; es decir, como un modo de abordar la construcción previsible de lo social en el tiempo?

Nos preguntamos: ¿hay otras representaciones más allá de la derecha tradicional? ¿Hay nuevas articulaciones de derecha que piensan al orden de un modo diferente que en otras épocas? ¿Es todo discurso sobre el orden un discurso conservador y reaccionario? ¿Existe la posibilidad de pensar una idea de orden más inclusiva y no meramente reactiva? ¿Es la idea de orden ordenadora de comportamientos políticos? ¿Qué rol le asigna la sociedad al orden? ¿Depende de los ciclos económicos y del bienestar material o atraviesa diferentes dimensiones y criterios del campo social?. Son preguntas complejas que deben ser respondidas con el instrumental conceptual adecuado. Al respecto, vale la pena recordar que fue en el marco del proyecto neoliberal donde el orden fue puesto en cuestión con más fuerza hacia el interior del proceso democrático, cuya ruptura (de cierto orden como consenso socio-histórico) se evidenció violentamente en 2001.

En efecto, hay un vacío conceptual alrededor de la idea de orden desde el punto de vista de los sectores sociales progresistas, democráticos, populares, de izquierda. La ausencia no es casual, toda vez que se hizo del orden un discurso sobre la represión o la expulsión de la comunidad política de determinados sectores o grupos que, desde esa perspectiva, atentaban precisamente contra el mismo orden como estabilidad.

Como un primer acercamiento al tema, el marzo pasado, desde el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM) realizamos una encuesta en la región del AMBA que arrojó algunos resultados que pueden dar pie a más investigaciones y nuevas reflexiones sobre el tema. En un informe previo ya hemos adelantado alguno de estos datos.

Así, cuando se consultó acerca de qué concepto resulta más importante para el desarrollo y el bienestar de la sociedad, sólo el 18% se inclinó por “el orden”, algo más que quienes optaron por “la seguridad” (16%), en tanto que la mayoría de los consultados se inclinó por   “la igualdad” (32%) y “la justicia” (28%).

Cuando se analiza las edades de los consultados, parece quedar claro que a medida que se envejece, más relevancia se le da al orden. Mientras que el 10% de entre los habitantes del AMBA de entre 16 y 29 años consideran que el orden es la noción más importante para el bienestar de la sociedad, la proporción es el doble para el grupo de entre 60 y 74 años (22%).

Al Gran Buenos Aires se lo dividió en seis zonas. En el primer cordón de la zona norte hay una dispersión equilibrada con cuatro opciones entre el 23% y el 26%. Ese equilibrio desaparece en el segundo cordón del norte en donde “La igualdad” alcanza el 43% de las elecciones. En la zona sur, por otro lado, predomina “La justicia” en el primer cordón con un 37% (11 puntos porcentuales por encima del promedio general) y “La igualdad” alcanza el 45% en el segundo cordón. La zona oeste es donde se presentan las menores distancias entre cordones y en la que “La igualdad” tiene los menores valores de todo el AMBA.

Las identidades políticas aparecen como fuertemente vinculadas con las opiniones en este aspecto. De entre los que se definen como kirchneristas, el 60% se inclina por la idea de igualdad y sólo el 6% por la de orden. La situación se invierte  para los que se identifican con Cambiemos, de entre quienes el 16% se inclina por “la igualdad” y el 34% por “el orden”.

En un nuevo relevamiento, realizado a fines de mayo, nos hemos centrado específicamente en el orden. Al consultar sobre el significado de una “sociedad más ordenada” pueden obtenerse también nuevas claves. El 30% la define como “una sociedad con mayor bienestar social” y le sigue, con el 21% “una sociedad donde se puede circular libremente”, así como “una sociedad más segura” (17%).

La primera respuesta es la que tiene más peso entre los adultos de 30 a 43 años (el 43% de ellos). En cuanto a la territorialidad de las respuestas, es interesante notar que la respuesta por “una sociedad donde se puede circular libremente” se corresponde con el 18% de los consultados en la Ciudad de Buenos Aires, pero con el 26% de quienes viven en la Zona Sur del Gran Buenos Aires.

La idea de “Una sociedad con mayor bienestar social” parece vincularse con los consultados de ideologías “peronistas”. Así, se adhieren a esa noción el 42% de los kirchneristas, pero también el 33% de los “peronistas” y el 39% de los massistas. El peso de esa idea es mucho menor en los radicales (15%) y entre los adherentes de Cambiemos (16%).

En el caso de Cambiemos prepondera “una sociedad donde se pueda circular libremente” con el 25%, seguida por una “sociedad con mayor desarrollo” (19%)

Conclusiones provisorias

Retomando las preguntas del inicio, conjeturamos en que es necesario un abordaje en profundidad sobre la cuestión del orden, considerando tanto su ambigüedad semántica así como su productividad al momento de problematizar dimensiones actuales del proceso democrático, el espacio público y las identidades políticas.

Los acontecimientos de las últimas semanas vuelven a colocar en el centro de la escena la relación entre orden y democracia o, más específicamente, entre qué tipo de orden y qué tipo de democracia habitando en nuestra contemporaneidad. Esto último apela tanto al problema de la construcción de la comunidad política y de su legitimidad, es decir de sus exclusiones e inclusiones, así como a los significados de los conceptos que se utilizan para esa pensar esa articulación histórica.

Pensar estos aspectos en en el marco de una sociedad fragmentada, activa y cambiante requiere de un abordaje amplio cuando el objetivo es fortalecer la democracia y aumentar los niveles de inclusión, condición necesaria para un camino de desarrollo.

Descargá el informe completo: 

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